Parece mentira, pero el día de ayer fue genial, no lo olvidaré en la vida. Todo lo bueno empezó a las 5 de la tarde, cuando una amigo y yo nos fuimos a tomar café al Café Cinema de la Gran Vía en Alicante. Mi cafetería preferida. Es verdad que esa chica y yo no teníamos demasiada confianza, pero nuestra conversación de 3 horas nos dio para contarnos nuestras vidas, nuestros problemas. La verdad es que pienso que este es el comienzo de una buena amistad, pero nada más lejos de ahí, para la contra de lo que piensen muchos.
Después de cena en un bar de aquí, cena en la que acabó sentándose en nuestra mesa a tomarse una copa hasta el dueño del bar, pero lo mejor aún estaba por venir. Nos fuimos a Amanecer, la mejor discoteca en la que he estado en mi vida, dicha discoteca está en la playa, al aire libre, y tiene una decoración tremenda.
El caso es que después de haber estado “bailando” un buen rato, se acerca una chica a pedir fuego, me quedé helado de lo guapa que era esa chica, luego se quedó al lado de nosotros con una amiga bailando. No parábamos de mirarnos y de sonreirnos, pero justo cuando iba a acercarme a hacer el tonto, mi grupo decidió que era hora de irse, y claro como no había ido en mi coche, no tuve más remedio. Llegamos de nuevo a mi pueblo, y en mí reinaba un silencio constante, causador por mi infantil arrepentimiento.
Me dejaron donde tenía el coche y estuve a punto de volverme a la discoteca yo sólo para ver si me la encontraba de nuevo, pero ya era tarde, y tardaría en llegar media hora o más, para entonces, lo más seguro es que no estuviese.
Pero lo que tengo claro es que el sábado próximo volveré, a ver si tengo suerte y ella también vuelve. Ya tengo claro lo que voy a decirle: “perdona ¿me escuchas un segundo? yo soy el gilipollas que te dio fuego la semana pasada, me llamo ….. si no quieres que nos conozcamos, cogemos mi dignidad y yo y nos marchamos”