Porque la vida me trata a patadas, la muy cabrona pisa el barro y se limpia el zapato en mi cara. Todo empezó en el momento en el que empecé a ser feliz, mi vida iba sobre ruedas, tenía la novia perfecta en todos los sentidos, la mejor persona del mundo, hasta que al final me demostró lo contrario. Todos los fines de semana íbamos a cenar con los amigos, todo eran parejitas, incluso nosotros, lo pasábamos de cine, no veía la hora de salir de la universidad para coger el coche e ir a verla a su pueblo, que está a 12 kilómetros del mío.

Pero un buen  día….. por llamarlo de alguna manera, todo cambió, me dejó, sin darme explicaciones, simplemente me dijo que la trataba demasiado bien, y eso es verdad, es raro, pero es verdad. Ahora pienso en que debería de haberla humillado y maltratado desde el primer día. Pero es que mi anterior vida amorosa no ha sido mucho mejor, por h o por b siempre me he quedado con una mano delante y otra mano detrás.

El lado bueno del asunto es que, esta vez fui yo el que se quedó con los amigos, excepto con un innombrable con el que ya no me hablo, y no me arrepiento, la verdad es que me ha hecho un favor, porque se portaba como un crío. Sí, me quedé con los amigos, pero todos ellos seguían teniendo a su pareja, seguía saliendo con ellos los fines de semana, pero me sentía sólo, rodeado de un montón de gente, no se si me entendéis, pero eso es lo que yo sentía y siento.

 

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